sábado, 22 de marzo de 2008

Nuevos descubrimientos III - Laurent Korcia


Conocí el nombre de Laurent Korcia en el disco que dedica íntegramente a parte de la obra violinística de Bela Bartók, publicado en el sello naïve. Mi amigo J., buen conocedor de la discografía del húngaro, afirmó que el disquito contenía el mejor 2º concierto para violín que había escuchado hasta la fecha, y que superaba a su gusto el de Shaham con Boulez, que siempre tuvo como el más logrado. No había hecho yo mucho caso a este concierto. Las pocas y mediocres grabaciones que tengo no me lo han hecho muy atractivo: Menuhin, cuya fama siempre me pareció injustificada (y más aún cuando escucho su Bartók), pero que puedo llegar a comprender si pienso en el Menuhin humanista en sacrificio del Menuhin músico; Chung, con Solti a la batuta, en una versión más que presdindible. Esta nueva recomendación parecía una invitación a conocer por fin la obra como gusto explorar sobre todo las obras desconocidas, bajo una calidad sonora e interpretativa de primer orden. Eché un ojo al resto del repertorio. Por ahí figuraba la portentosa Sonata para violín solo, también la inquietante y oscura primera Sonata para violín y piano. Convencido; al coleto. Hoy por hoy no sólo puedo afirmar que esta grabación es uno de los mayores logros de la música violinística grabada que ha caído en mi discoteca, sino que además consiguió engancharme al hasta ahora mal conocido 2º concierto para violín. Gran sonata para violín solo registra Korcia, aunque sigo prefiriendo la de Pauk en naxos (incluso teniendo en cuenta la deficiente calidad en las grabaciones de este sello). Excelente primera Sonata para violín y piano, aunque sigo inclinándome por la misteriosamente poco conocida de Blacher y Canino en Arte Nova (la falta de status de estos sellos suele ser directamente proporcional a la difusión de sus grabaciones y sus músicos). Fantástica versión de los Contrastes para violín, clarinete y piano.

Unos meses más tarde, y olfateando por la red me topé con la carátula de otro disco del sello naïve en el que Korcia figuraba en portada. Eché un ojo a la contraportada, y cuál fue mi sorpresa al descubrir que se trataba de un recital en el que Grappelli, Debussy, Ravel, Bartók o Legrand compartían créditos ¿Korcia tocando Minor swing de Grappelli? Suelo ser bastante escéptico cuando se trata de escuchar un músico de formación clásica visitando la música jazz. Menuhin, en sus escarceos con Grappelli, salió del paso, aunque éste último, en el contexto en que se encontraron (Gershwin, Porter, Rodgers & Hurt, etc), no podía evitar eclipsarle. Baremboim registró unos discos correctos, pero muy alejados de expresividad jazzística. Acaso Friedrich Gulda, y no gratuítamente, dado el tiempo que entregó al jazz entre sus grabaciones y conciertos de Mozart o Beethoven, quizás él sea quien mejor haya comprendido la música jazz. Y ahora descubro, supongo que hemos evolucionado y todo está un poco más al alcance de todos, que Korcia aplica ese nervio del que deja huella en las obras de Bartók a unas ejecuciones e improvisaciones jazzísticas magníficas.

En este medio camino entre dos mundos que tanto cuesta alcanzar a muchos músicos se puede incluir sin miedo ese Bues de Maurice Ravel, segundo movimiento de su Sonata para violín y piano, que en virtud de lo dicho le va como anillo al dedo al violinista francés. Unas estupendas lecturas así mismo de la Sonata para violín de Debussy o de las cuatro piezas seleccionadas de los 44 dúos para dos violines de Bartók. A destacar también la pieza de Michel Portal (a quien conocemos por su fama como brillante clarinetista, a quien desconocía en aquí su faceta de compositor y bandoneonista), un bonito y melancólico tema titulado Minor waltz. El disco lo completan con buen sentido combinatorio piezas de Legrand, Wieniawski, Klein, Reinhardt-Grappelli, Massenet, Denza, y una del mismo Korcia.

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